Es nuestro deseo para esta temporada y nuestra voluntad desde el inicio de esta aventura.
Dejar de correr, vivir en sintonía con la naturaleza.
Sentir el susurro del cuero bajo la mano,
los latidos de una tela picada,
y el corazón se acelera, porque por fin nosotros
la oímos: la voz de la naturaleza.
Su aliento inspira cada uno de nuestros gestos:
curtido vegetal, tejidos biológicos, producción
razonada, circuito corto, sostenibilidad...
Aquí, la naturaleza es la maestra y nosotros sus discípulos.