La aparición de los bolsos aviador se remonta al siglo XX, durante las primeras décadas de la aviación militar.
En los años 1920-1930, los pilotos necesitaban bolsas funcionales para transportar sus efectos personales y el equipo esencial. En aquella época, las especificaciones eran complejas, ya que las cabinas eran pequeñas y no estaban presurizadas. Se necesitaba un equipaje ligero que no pesara mucho para no sobrecargar los pequeños aviones de la época, resistente para soportar las inclemencias del tiempo (humedad, polvo, sobrecalentamiento...) y fácil de transportar... De ahí que se optara por una bolsa alta, con asas y una abertura amplia para poder acceder rápidamente a su contenido.
Durante la Segunda Guerra Mundial, las Fuerzas Aéreas del Ejército de los Estados Unidos y la Royal Air Force mejoraron esta mochila para adaptarla a misiones largas y operaciones aerotransportadas, añadiéndole compartimentos específicos para botiquines de primeros auxilios y raciones militares.
Después de la guerra, las bolsas de aviador fueron recuperadas por los excedentes militares y utilizadas en la vida civil. Su aspecto práctico y su robustez seducirán a los viajeros, aventureros y amantes de lo vintage.
En 1963, Steve McQueen inmortalizó la bolso aviador en La gran evasión. La bolsa de aviador se populariza y se convierte en un icono de Hollywood, además de en un elemento auténtico del mundo de la aviación. Luego, en la década de 2000, el mundo de la moda reinterpreta la bolsa de aviador en versiones actualizadas.
Hoy en día, el bolso aviador se ha convertido en un símbolo de aventura y libertad, combinando el legado histórico con la moda contemporánea.