LA GORRA GASPARD: UNA HERENCIA CON ESTILO
Detrás de sus líneas depuradas, la gorra Gaspard encierra toda una historia. La de un accesorio que, desde el siglo XIX, ha cubierto las cabezas de obreros, marineros y ferroviarios, antes de convertirse en uno de los emblemas más discretos del vestuario de trabajo.
Nacida en los talleres de Europa, especialmente en Francia e Inglaterra, la gorra hizo sus primeras apariciones en los círculos populares: jornaleros, mecánicos, estibadores. Para todos ellos era una forma sencilla de protegerse del sol, pero también de afirmar su identidad de clase y profesión. Son estos códigos los que Gaspard revisita hoy, heredera de la gavroche, inspirada en los modelos estadounidenses de los años 1930 a 1950, como la «engineer cap» de los trabajadores ferroviarios.
Con el auge de la cultura workwear en los años 70, la gorra se fue liberando poco a poco de su única función utilitaria. Se convirtió en un soporte de imagen y atravesó las décadas sin perder nunca su esencia.
Hoy vuelve con un diseño depurado, pensado para durar, fiel a su ADN original. Gaspard es el ejemplo perfecto: un objeto sencillo, preciso, cargado de historia y estilo, que narra silenciosamente ese vínculo entre el gesto, la materia y la elegancia.